Resumen de un fin de semana inolvidable

Resumen de un fin de semana inolvidable

Sábado por la mañana, pero no es un sábado cualquiera y mis nervios lo saben; esta tarde presento el libro delante de no sé cuánta gente. Para empezar bien el día, desayuno en la playa en buena compañía para airear un poco los pensamientos pero de poco sirve. ¡Hoy no hay quién me calme!

Comida familiar antes de empezar a prepararme para esta tarde. Me pongo el outfit previamente seleccionado para la ocasión y me dirijo temblando al local dónde dentro de menos de 2 horas tendrá lugar el evento. Coloco unos carteles, organizo las sillas y mesas y preparo todo con la ayuda de algunos familiares que ya han llegado para no dejarme sola ante el peligro. Son varios los que me ofrecen un gin tonic antes de empezar para aclarar los nervios pero declino todas las ofertas muy a mi pesar no vaya a ser que me dé por bailar en el momento menos indicado.

Empiezan a llegar amigos, familia, compañeros de trabajo y gente a la que hacía mucho tiempo que no veía. Intento saludarlos a todos y empiezo a soltar lágrimas. Sigue sin parar de llegar gente y cuando algunos ya están en sus asientos, aparece por la puerta una persona a la que no esperaba pero que ha removido cielo y tierra por conseguir estar hoy aquí y no perderse este momento por nada del mundo. Lloro yo, llora ella, lloran mis amigas, lloramos todos.

Llega don Jesús Villar (alcalde de San Vicente) y tras unos minutos de respiraciones profundas, damos comienzo al acto. Inolvidables palabras para presentarme y cuando está cerca mi turno de hablar, dirijo mi mirada hacia la puerta y veo que sigue entrando gente y que ya no hay sitios dónde sentarse; la sala está llena y no sé si llorar o intentar esperar al final del discurso.

Mi turno de hablar, bueno, mejor dicho de leer mi discurso. Estoy tan nerviosa que hasta me salto las palabras del papel que tiembla entre mis manos. Solo soy capaz de levantar la cabeza en dos ocasiones: izquierda, mis padres lloran y mi hermana sonríe, derecha, mis amigas lloran y reparten kleenex. Acabo las cuatro líneas que me quedan y que se me hacen eternas.

No tengo tiempo ni de levantarme porque enseguida empiezo a firmar ejemplares con dedicatorias temblorosas. No puedo estar más agradecida a toda esa gente que ahora hace una cola interminable para conseguir el libro y pedirme que se lo dedique. Me encuentro rodeada de gente pendiente de cada detalle y que me ayuda a que todo salga bien, incluida la pequeña de la familia que se sienta a mi lado y me regala una sonrisa inocente cada vez que la miro mientras yo, sigo con mi inseparable boli Bic plasmando todo mi cariño en cada dedicatoria. Parece que la cola no termina nunca, se me entumece la mano y me preocupo porque no haya suficientes ejemplares para todos. Meto las lágrimas para dentro e intento centrarme en la gente que tengo delante.

Acaba la cola, mientras se sirve el cóctel, aprovecho para levantarme y volver a agradecer personalmente a cada uno de los asistentes su presencia en este día tan importante para mí. Observo cómo algunos están leyendo ya el libro sentados en cualquier rincón. Yo sigo más nerviosa que antes de empezar. Me aturullo por momentos porque siento que no puedo dedicarle a cada uno toda la atención que se merece hasta el punto de olvidarme de hacerme fotos con muchos de ellos.

Me paro un momento a respirar, achucho a mi hermana, me bebo de un trago el vaso que mis buenas amigas habían puesto en mi mano y aparece mi hermana con este ramo. ¡Otra vez a llorar!IMG_1990.JPG

Poco a poco voy despidiendo a la gente que se va retirando, ni siquiera sé la hora que es. Parece que todo ha salido bien pero aún sigo inquieta. Me despido de todos y me voy a cenar con parte de esa gente bonita que nombraba en el discurso. Parece que ya es momento de relajarse pero no, las muy jodidas tienen preparada otra sorpresa. Me regalan este cuadro muy significativo para mí y que ahora va a ocupar un puesto de honor en el que será mi nuevo rinconcito para escribir.IMG_1977.JPG

Domingo 20, despierto sin poder creer aún todo lo vivido anoche y me vuelvo a emocionar al ver las fotos y los regalos de esos momentos.

‘Te lo mereces’, tres palabras que he escuchado en repetidas ocasiones este fin de semana y que cada vez que alguien me las recuerda, me emociono como si fuese la primera vez que me lo decían.

Soy consciente de que hoy muchos estarán leyendo la historia que ayer llegó a sus manos porque muchos de ellos me envían mensajes contándome sus primeras impresiones. Todos coinciden en lo mismo y yo me emociono cada vez que recibo estas palabras.

Lunes 21, hoy empiezan a salir libros hacia Sevilla, Barcelona, A Coruña, Murcia y otros muchos encargos que voy preparando ahora ya relajada en casa. Reviso el blog y veo que el aluvión de visitas no solo tuvo lugar el sábado en la presentación sino que sois muchos los que habéis pasado por aquí para leer algunas de mis locuras. Gracias porque estáis haciendo que este mes batamos el récord de visitas.

De nuevo, muchísimas gracias a todos por acompañarme el sábado. Nunca olvidaré ese día.

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